Como ya muchos sabréis, aparte de ser mi cumpleaños, hoy se presenta el iPad 2 de Apple, el dispositivo que está llamado a ser, con permiso de Android, el nuevo rey de los dispositivos portátiles de consumo.
Sé que esta afirmación hará que muchos os llevéis las manos a la cabeza y queráis entrar en discusión sobre qué dispositivo es mejor para usar en movilidad.
Hoy solo quiero describiros cómo veo yo hoy esa parte importantísima de la informática pública o de consumo, y cuál es la verdadera razón que hace que nos decantemos por una u otra solución. La respuesta es simple: nuestras necesidades en cada momento.

En mi caso, mi relación con la movilidad comenzó hace algo más de 10 años con la adquisición de mi primer portátil un Pentium III clónico que me provocó bastantes dolores de espalda merced a los casi 5Kg. que implicaba cargar con equipo, bolsa, cables y cargador. Y lo cierto es que, debido a lo mucho que me movía, lo necesitaba, y os garantizo que le saqué partido.
Tres años después adquirí otro portátil, este de marca, con unas generosas 15″ y aún así de menor peso que el anterior. El caso es que este equipo apenas lo moví y funcionó al 90% como un equipo de sobremesa; vivía ya en Madrid y mis necesidades habían cambiado: tenía ordenador en casa y en mis dos oficinas; además viajaba mucho menos.
En estas llegó el boom de los ordenadores ultraportátiles. Yo fui uno de los primeros que se animó a comprar en China un Asus EEE PC de 7″. Aquí las cosas cambiaban bastante; aún sin necesitarlo tan a menudo, lo llevaba conmigo a todas partes, y ciertamente le sacaba un buen uso. Probablemente este pequeño fue el responsable de un notable aumento en la frecuencia de posteo en el blog en esa época.

Hace casi tres años me decidí a actualizarme a otro ultraportátil; esta vez 10″ y un mayor teclado se hacían muy necesarios. Al principio el uso fue frecuente, pero viviendo en una gran ciudad (con mucho tiempo en transporte público) y con un trabajo en el que los viajes eran esporádicos, poco a poco el uso fue cayendo. Hoy en día este equipo apenas lo uso para las guardias de mi trabajo (por no llevar el mastodonte de la empresa).
Buena parte de la culpa del actual abandono de mi ultraportátil la tienen el iPad y el iPhone, es decir, mi tablet y mi smartphone. Con esto quiero decir que podrían haber sido de otra marca, pero el caso es que elegí, (tras probar, reflexionar y comparar) los dispositivos de Apple y estoy muy contento y satisfecho con ellos, no porque sean super-potentes o hiper-versátiles, sino porque cubren mis necesidades dándome oportunidad de descubrir otros usos.
Realmente mi dispositivo de movilidad es el iPhone ya que me da justo lo que necesito estando fuera de casa. El iPad se ha convertido en mi equipo de sobre-mesa, es decir está siempre encima de la mesa del salón o en mi mesilla del dormitorio; lo uso para la parte más relajada de mis actividad en internet (feeds, aplicaciones con información, prensa, lectura de revistas, revisión de fotografías, juegos, etc). Por supuesto el iMac se mantiene como equipo principal en casa, pero no es el único.

Muchos compañeros geeks maqueros han reemplazado el iPad (o incluso sus equipos de sobremesa) por el MacBook Air, y lo entiendo, son profesionales o avanzados usuarios de informática y sus necesidades hacen que les resulte más últil un equipo con teclado, sin pantalla táctil, y más potente.
Pero lo cierto es que la mayoría de usuarios no son expertos, por lo que sus requerimientos son menores; quieren algo sencillo, fácil de usar, y también, por qué no, con cierto valor estético. Pienso que el verdadero mercado del iPad es justo la gente con necesidades básicas o sencillas como niños pequeños y mayores, grupos normalmente alejados de la informática y que gracias a dispositivos como el iPad acceden a ella de una forma sencilla y bastante intuitiva.
Hay otros ámbitos en los que poco a poco se empiezan a ver tablets, sobre todo empresas en la que se quiere reducir el uso del papel como consultoras, bufetes, políticos, incluso compañías aéreas que en breve harán que sus pilotos sustituyan las montañas de papeleo y manuales por este sencillo dispositivo,
Puede que el iPad 2 que seguramente veremos esta tarde no sea un boom, pero teniendo en cuenta lo geniales que parecen los tablets de otras marcas recientemente presentados en el Mobile World Congress, quiero ver qué tiene preparado Apple, pionera en este campo que ademas cuenta con un año de experiencia y millones de ventas de ventaja.
Personalmente me quedaré con mi iPad wifi 16GB (el más básico de la gama iPad original), y es que no necesito más … quién sabe en el futuro.